“Los comedores de papas”

Esta instalación conceptual, fue concebida en 2002, durante la histórica y brutal crisis político-económica vivida en argentina desde 2001. Nunca llevada a la práctica, debido a la urgencia necesidad de otras acciones más urgentes, en este 2024 vuelve a ser proyecto pertinente, urgente y significativo.

Una vez más la circunstancias sociales hacen difícil su realización.

Queda aquí como documento de época, a la espera de darle visibilidad.

Los comedores de papas es el nombre de un cuadro de Van Gogh de 1885. Del color de la cáscara de papa y la tierra seca, sus zonas de luz corresponden a una lámpara que pende, amarillenta, sobre una mesa desnuda de madera vasta, donde humea, central y único, un plato de papas cortadas en trozos pequeños. Alrededor, sentados, varios comensales, las caras del color de la arcilla, grisáceos los vestidos de trabajo, miran hacia ese centro iluminado y una mujer, de frente, levanta la vista.

Escribió Van Gogh: “He tratado de destacar el hecho de que esta gente que come papas a la luz de la lámpara ha cavado la tierra con las mismas manos que ahora tiende hacia el plato; por consiguiente, hablo de trabajo manual y de cómo se han ganado honestamente el sustento…. Pintar la vida de los campesinos es una cosa seria, y me sentiría culpable si no tratase de crear cuadros que inspiren pensamientos serios a quien piensa seriamente  en el arte y en la vida”.

Haciendo propia esta convicción, quiero poner en evidencia la asociación entre el título de este cuadro y el nombre de una institución generada por la crisis espontáneamente como organización popular, barrial, autoconvocada, y que, si bien ya existía como excepción,  hoy se ha instalado en la vida argentina: los comedores populares, los comedores infantiles, los comedores escolares, que atraviesan ya las capas sociales y trazan nuevas redes de solidaridad en nuestra sociedad.

Si bien es claro que en V. Gogh se trata de un verbo y entre nosotros de un lugar para que ese verbo sea posible, el cruce entre las frases se convierte en un cruce de imágenes y textos, donde se vuelve visible y comprensible la comida como necesidad primaria, satisfecha con la mayor economía de recursos, valga el oxímoron.

La relación entre mayor escasez de recursos y menor cantidad de proteínas, es una conclusión que acompaña a las imágenes. Así como también la relación entre el objeto de representación del gran pintor, que registra la vida de quienes consiguen el alimento con su trabajo y lo que estoy presentando, que pone en escena la ausencia de trabajo y de posibilidades para ganar el pan (las papas) con qué alimentar a sus hijos que padece gran mayoría de nuestra gente.

El rol central de la mujer en el cuadro de V. Gogh será  tomado como la metáfora antigua de un síntoma que nuestra modernidad ha re-significado: son las mujeres, en la Argentina de hoy, las que alimentan a los hijos de todes, las que, transformadas en jefas de hogar, salen a buscar “el pan” o “las papas” (diferencia histórica y/o cultural de la materia prima disponible), se encargan de la olla popular en el fenómeno del “piquete” o corte de ruta, se asocian a otras mujeres para armar un comedor comunitario en un barrio carenciado o, habiendo pertenecido a una clase media en desaparición se hacen cargo de alimentar a los “chicos de la calle” que constituyen parte del nuevo fenómeno de los “cartoneros” o aquellos de historia más antigua, hoy convertidos en protagonistas de la  vida urbana: los que buscan a diario comida en las bolsas de residuos.

Propongo realizar una instalación de 3 mts. x 3 mts. con estructura de tríptico, cuya figura básica sería la reproducción del cuadro “Los comedores de papas”, de Van Gogh,  y en varios tamaños, sobreimpresas, las reproducciones de cuadros de autores argentinos “Sin pan y sin trabajo”, de Ernesto De la Cárcova y “La sopa de los pobres”, de Reinaldo Giudici.

Rodeando el cuadro de Van Gogh, en todo el perímetro de 3 x 3, fotos de “comedores infantiles”, “comedores parroquiales”, “comedores escolares”, “ollas populares”, que fueran un documento de actitudes, escenarios, cuerpos, que representara una diversidad de lugares previamente elegidos por sus características (niños, ancianos, mujeres, trans, gente “en situación de calle”, situados en villas de emergencia, barrios populares, piquetes, escuelas, parroquias, organizados por sociedades de fomento, cooperativas, vecinos, familias, instituciones, etc.)

Estas formarían el marco del cuadro, al modo en que, en algunos trípticos religiosos, se narran en imágenes los episodios que llevan a la escena principal.

Para obtener esas fotos puede contarse con la participación de algunos artistas fotógrafos, convocados especialmente por el proyecto.

Escrito sobre la pintura “Los comedores de papas”, textos: el poema de Amelia Biagioni, titulado “Los comedores de papas”, del libro ‘Las estaciones de Van Gogh’, cifras estadísticas de la situación económica y su relación con la alimentación, en Argentina,  cifras sobre la relación entre estatura promedio de la gente en Europa en el siglo XVIII y en Argentina a mediados del siglo XX, y sobre la relación entre consumo de proteínas y coeficiente intelectual en los mismos lugares y peródos, fragmentos de frases poéticas propias, recortes periodísticos, hojas de libros.

Una posibilidad es invitar a artistas plásticos como Luis Felipe Noé, Marcia Schvartz, Hilda Paz, Horacio Zavala, Alfredo Prior, Daniel Santero, y otros, a realizar sus personales intervenciones sobre el tríptico o en un panel simétrico que duplicara la obra central y dejara el espacio restante vacío para ellos.

Por delante del cuadro se impondría una mesa de 2 mts. de largo armada con caballetes y tabla y vestida con un mantel de hilo blanco, bordado, hasta el piso. Sobre la mesa, en el centro y debajo del cuadro, una parva de papas, de no menos de 50 cm. de altura máxima, iría descendiendo hacia los extremos.

En el piso, contra el mantel banco y a cada costado de la mesa, una vieja carretilla de madera o metal estaría preparada para el traslado diario de una cantidad fija de papas, a un comedor de los que figuran en el cuadro y/o a cualquier otro de la lista que se hallará adjunta.

Las papas, en cantidades regularmente renovables, serían donadas por una o varias entidades de producción agropecuaria, cooperativas, mercados distribuidores, cadenas de supermercados, de modo de cubrir las necesidades de los comedores durante la duración de la performance, y en caso de no conseguirse las donaciones, serían compradas especialmente.

Completando la instalación, sobre la superficie de caída del mantel que llegará hasta el piso, en el centro, la proyección de un video con imágenes filmadas en los comedores reales donde se tomaron las fotos de referencia.

Se propone la filmación de un video con imágenes de la obra en su conjunto, en sucesivos momentos de su construcción: los comedores, instalaciones, comensales, cocineras/os, tareas previas y posteriores a la comida, escenas de las cocinas y de las mesas con sus comensales, los fotógrafos trabajando en los comedores, los artistas plásticos interviniendo la reproducción del cuadro, la acción de cargar con papas las carretillas  para llevarlas a los comedores, el llenado de la mesa con nuevas cantidades de papas, las actitudes del público frente a la propuesta…

Es parte de la propuesta invitar a escuelas, asociaciones barriales, a los integrantes de los lugares que aparezcan en las fotos y los videos, para que pasen por la performance y se lleven sus carretillas llenas de papas, o bien garantizar el traslado diario de las papas a cada lugar, como también el traslado de la instalación a distintos lugares de la ciudad y la provincia.

En la Ciudad de Bs.As. sería interesante que pudiera realizarse sucesivamente en las estaciones de tren de Retiro, Once y Constitución, y también en el Abasto.

Lilliana Lukin, 2002